El amor en tiempos de 3G

Me gusta mucho saber que leen mis escritos.

Me gusta  contar esas cosas que salen de mi corazón o de mi cabeza.

Para eso estamos. Para comunicarnos, para saber que alguien, al otro lado de la pantalla del computador, está leyendo mis palabras, para saber que alguien al otro lado del teclado comparte sus emociones sin mayores trabas ni tapujos.

Ahora, que tenemos teléfonos celulares inteligentes 3G que cambian a 4G, e  incluyen llamadas telefónicas, conexión a WIFI (y gratis en El Café de la Vaca) o datos, Bluetooth, mensajes de texto, WhatsApp, Telegram, Bluetooth, Mesennger, Skype y hasta Fecebook o Instagram… ES DECIR TODOS LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN AL ALCANCE DE NUESTRA MANO y de nuestros bolsillos, ahora, justo ahora… hemos dejado de comunicarnos.  Por eso mismo cada vez que logro robar unos minutos a mis horas, me siento y pienso en ustedes, amigos virtuales, y les dejo saber de mi loca manera de ver la realidad.

Que distinta habría sido nuestra vida o la de nuestros abuelos si hubieran tenido algo de esta tecnología móvil a su alcance.

Hoy recibo mensajes cortos… como:

XFA LLMA  NO TGO MNTS, VW MKNIKA VOY KSA 8 NO LLAVE TOY KGDA DEL FRRR

Luego de leer este jeroglífico entendí que debía salir pronto del trabajo porque mi hija tenía su carro en la mecánica, se olvidó de llevar “el encauchado”, había llovido toda la tarde y no tenía llave para entrar.  Fácil y rápido.

Todavía me acuerdo cuando de adolescente, yo me sentaba junto al teléfono negro, cuadrado, de rueda para marcar, con alambre y enchufe; serena esperaba a que este suene y al otro lado el “levante” de la noche anterior se dignara llamarme. ¡Hay de mi si mi santa madre decidía hablar con su amiga Laura….!!!… una hora sin poder descubrir si iba a haber romance o no…

Mis historias del pasado tendrían finales distintos, inicios más fáciles y encuentros más operativos con la tecnología comunicativa actual. Habría ahorrado horas de incertidumbre y dejado de lado a uno que otro enamorado; pero, sé que me habría perdido vivir las aventuras de búsqueda y encuentro accidental con los sujetos de mi amor.

Pensando en las novelas de nuestra literatura clásica.  Que habría pasado con ROMEO y JULIETA si ella le habría mandado  a su amado un texto que decía:

NO STOY MUERTA SOLO FINJO. LLGA PRONTO Y NO TKES VENENO. BSOS

En Madame Bovary, Charles se podría haber dado cuenta a tiempo que su esposa tenía varios amantes solamente si miraba los mensajes frecuentes y comprometedores o las llamadas perdidas , en el móvil que su amada  dejaba olvidado por casualidad.

Y en EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA, Florentino Ariza no habría tenido que esperar 53 años, 7 mese y 11 días para poder tener entre sus brazos a Fermina, si tras cada separación él le habría enviado un T.Q.M <3 como mensaje, en lugar de las largas declaraciones que los agobiaban.

Pero entonces… en este siglo tecnológico, ¿qué va a pasar con el amor? ¿Será que la trama romántica de nuestros hijos y nietos va perdiendo el misterio? ¿Dónde queda la sutileza y el brillo de la palabra escrita, de la declaración hablada, del mirarse a los ojos, del buscarse , del esperar?  ¿Será que las historias de amor de ahora van a ser protagonizadas por héroes y heroínas facilistas y perezosos?

Yo les invito a vivir historias de amor inesperadas, abandonar el celular, salir al campo, escaparse en bus, llegar al Café de la Vaca con frío y calentar el corazón con un vino hervido, el abrigo de una mirada y el calor de un beso robado.

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