FESTEJANDO EL EQUINOCCIO

Es hora de sembrar nuevos sueños, podar las hojas secas del pasado, abonar nuestra alma fértil y regar con frescura nuestra vida. Es época de esperanza, de enraizarnos, de mirar valientes nuestro suelo y de cosechar el fruto de nuestras vidas.

El equinoccio es FÉ, representa el profundo acto de fé que es cada siembra. Hoy mismo, nuestra tierra nos enseña que hay que ser fértiles y fecundos, no importa si llueve o hay sequía, lo importante es estar y saber responder a cada reto con esperanza, valentía, fé y generosidad.

Es la fiesta del maíz, el grano que brilla y se transforma, que se entrega generoso bajo la tierra, llena de nutrientes al campo mientras va germinando, así deja que la dulce savia que trepa por sus cañas alumbre a nuevos granos que serán otra vez fruto de vida.

Eso debemos ser, que este nuevo equinoccio nos convierta en hombres y mujeres nobles que viven y vibran con luz propia para transformar a nuestra patria, nuestra vida, nuestros seres amados y a la misma esencia de nuestro ser.

¡Feliz año!

Amor y gratitud a nuestros ancestros.

0